dimarts, 24 de març del 2009

Para Elisa Roche...in memoriam

De ceder asiento… de butacas y sillas… con Elisa Roche en el alma y el recuerdo


Es 16 de marzo, temprano. He salido de casa y he subido al metro. Observo a sus ocupantes de caras soñolientas. Alguno lee, algunos tienen la mirada ausente y los auriculares en sus oídos… voy de pie…ha entrado una señora mayor con una bolsa…nadie se mueve…sólo un chaval joven, que debe ir al instituto, se levanta para cederle su asiento. La mujer le ha sonreído, le ha dado las gracias y se ha sentado…y Elisa ha aparecido en mi cabeza…Elisa, que nos dejó en la tierra hace apenas una semana días.

¿Saben? Nuestra sociedad etiqueta y acota colectivos de individuos según realidades y prejuicios varios: ricos y pobres, blancos y negros, musulmanes y cristianos, hombres y mujeres, homosexuales y heterosexuales….

Esta mañana querría añadir alguna otra diferenciación a todas ellas: las personas que ceden su asiento y las que no, las personas que se sientan en “su” butaca de plumas y las que lo hacen, temporalmente, en sillas de madera.

Pues quiero que sepan que Elisa ocupó sillas de madera en todos los ámbitos en los que trabajó: cómo maestra de niños y jóvenes, cómo maestra de maestros, cómo legisladora en educación musical…jamás se aposentó en butaca alguna para conservar privilegio, rango o “status”.

Ha sido una persona honesta y consecuente con sus ideas, que ha amado la música y a las personas y que, por esa misma razón, ha dedicado todos sus esfuerzos a conseguir que todas ellas gocen del derecho a hacerla, escucharla, disfrutarla, contagiarla,…

Elisa luchó para que ese derecho fuera una realidad, se mantuvo firme en sus convicciones, cómo lo hizo en su lucha contra la enfermedad, que cruelmente la obligó a sentarse en una silla…una silla de ruedas que no pararon de girar al ritmo de sus ideas, de su compromiso, de sus valientes consejos, de su lucidez analítica…

Elisa ha sido PEDAGOGA, en el sentido griego de la palabra, cuidadora de sus discípulos y creadora de ESCUELA, legado presente en distintos rincones del mundo y que continuará su labor, sin perder valentía y entusiasmo

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Seguro que se equivocó a veces (Chaplin exaltaba el derecho a equivocarse), pero siempre se acercó a las personas con voluntad de comprender, no de juzgar.

Por desgracia, se cruzó con individuos muy bien sentados en su butaca de plumas, desde la que sí se sienten jueces y a los que no les gusta nada que les tiemble su asiento.


A todos ellos les animaría a echarle un vistazo a algún texto que quizás les ofrezca una visión desde otro cristal del calidoscopio…una fábula cómo “Quien se ha llevado mi queso” o reflexión como “Anatomía del miedo”…quizás descubran que imaginar una manera distinta es más emocionante que atemorizante y abre nuevos caminos para explorar.


Elisa fue una insaciable buscadora de sendas para caminar en la educación y la música con la virtud de orientarnos, a sus discípulos, para elegir el camino propio.


¿Qué más se le puede pedir a una maestra, a una persona?

Con mi más profundo respeto y admiración,


Ester Bonal

Jefe de estudios de la Escuela de Música Municipal Can Ponsic (Barcelona)

Miembro del equipo de Xamfrá, centro de música y escena del Raval

Profesora del Departamento de pedagogía musical de la ESMuC